CARTA A UNA AMIGA
Quiero hacerte partícipe de un favor enrme que he recibido del Corazón de Jesús. (Lo he puesto como agradecimientos en el blog de peticiones de la página, pero me gustaría que lo difundieras todo lo que puedas porque es algo extraordinario.
Mi hija pequeña, Diana, de catorce años, está atravesando una pubertad muy mala, y últimamente venía con dolores de abdomen y náuseas que no sabíamos a qué achacar, después de muchas pruebas, pero cada vez estaba peor. La habíamos llevado a varios hospitales y la habían visto varios médicos, y nada. Nuestra preocupación crecía.
El miércoles pasado estaba en el sofá dusrmiendo con su madre (tenemos dos sofás). Cada una estaba en un sofá. Estos sofás se encuentran en la planta baja, mientras que yo siempre estoy en la de arriba, porque es donde tengo mi biblioteca y el ordenador.
No sé por qué bajé a orinar al baño que tenemos abajo. Si estaba en la planta de arriba lo normal era ir al de arriba, pero automáticamante fuí al de abajo. Al pasar por el pasillo oí unos ronquidos raros de Diana. Yo bien supe enseguida de lo que se tratagba, ya que soy médico. Eran los ronquidos de una dificultad respiratoria grave.
Me acerqué a ella y la intenté despertar en vano. Estaba con la piel pálida y azulada por la falta de óxígeno, y como uerta y no respondía, por mucho que intentaba reanimarla. En ese momento dejó de respirar por completo y se paró. Sólo le latía el corazón, pero presagiando que se iba a parar también. Tenía a mi hija muerta en mis brazos. Empecé a hacerle el boca a boca, y a llamar a mi otra hija y a ami mujer para que me ayudaran y me trajeran medicación, ya que yo no podía dehjar de practicarle las maniobras de resucitación. El corazón también se paró. Habíamos avisado a una UVI, pero no llegaba. Al fin, gracias a Dios, no me cabe duda, conseguí volverla a la vida.
En mis 20 años de ejercicio he resucitado a nno más de cinco personas es circunstancias similares y con más medios.
¿Por qué bajé al baño de abajo?
¿C´ómo es que pude resucitarla?
¿Cómo es que no le quedaron secuelas?
La Uvi móvil la trasladó, ya reanimada al hospital, y allí diagnosticaron que se trataba de una sobredosis de tranquilizantes y otras pastillas que había cogido, y que llevaba tiempo tomando.
Ahora está mejor, y ya estamos en casa. Se está curando, y todo, no me cabe duda al Sagrado Corazón de Jesús. Esto ha reforzado mucho mi fe, uqe no era la mejor.
Tengto ahora claro que Él demanda de mí algo más: su apostolado. Que me quiere a su lado.
Te aseguro que me va a tner, mientras mis fuerzas aguanten, pues veinte vidas no serían suficientes para agradecerle este MILAGRO.
Recibe un saludo de tu hermano en Cristo, Ramón, y difunde este milagro, que ha de servir para ayuda de muchos en su incredulidad.
Mi hija estaba muerta, y el Corazón de Jesús me la ha devuelto. Iba por el mal camino, y ahora ha mejorado.
Ramón Horn