¡¡ FIESTA DEL SAGRADO
CORAZÓN!!
Boletín Nº 19
En el mes de junio de 1675 estando en oración ante el Santísimo
Sacramento Santa Margarita María Alacoque, recibió del Señor la petición de
que se hiciera una fiesta en honor de su Divino Corazón el primer viernes después
de la octavo del Corpus Christi.
Esta fiesta la pidió Nuestro Señor con el fin de reparar las
frialdades, la insensibilidad, irreverencias, ultrajes, tibieza, desprecios y
sacrilegios que Él recibe constantemente en el Sacramento del Amor. Con el fin
de reparar tanta profanación de que es objeto el Santísimo Sacramento, por
eso, ese día debemos celebrarlo con espíritu de reparación y consolar a
Nuestro Señor con actos de amor, alabanzas, ayunos o penitencias por tanta
ingratitud, indiferencias y pecados contra el Santísimo.
Aunque la santa y su Comunidad atendieron diligentemente el llamamiento
de Nuestro Señor para establecer esta fiesta y escribieron a Roma, tuvieron que
pasar DOS SIGLOS y después de superar muchos vicisitudes el Papa Beato Pío IX
en 1856, extendió esta fiesta a toda la Iglesia.
No hay mejor reparación que podamos ofrecer al Sagrado Corazón de Jesús
en su día que oír devotamente la Santo Misa, confesando y comulgando con
inmenso amor y contricción.
Este año la fiesta del Sagrado Corazón es el 22 de junio, en ese
día los verdaderos devotos del Sagrado Corazón suelen recibir inmensos favores
que Él en su Amor infinito da a las almas que le son fieles y lo aman por
encima de todas las cosas.
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La Biblia dice: Quien hace mal,
lo verá caer sobre sí Sin saber de dónde
le viene. (Eclo. 27,27) |
Deseos
El deseo es un anhelo vehemente de la voluntad que quiere conseguir algo.
¿Quién no tiene a menudo algún deseo, sea grande o pequeño?
Tener deseos es bueno aún cuando los mismos sean en la mayoría de los
casos utopías, es decir, inalcanzables. Pues bien, aunque parezcan cosas
inalcanzables, si las deseas con fuerza y sobre todo con rectitud de intención,
es posible -muy posible- que algún día los veas realizados, pues al Señor le
gusta tanto que tengamos grandes y buenos deseos que incluso -tal como reveló a
Santa Brígida- los premia.
Si tienes un gran deseo y es santo, no te extrañes si tarde o temprano
por imposible que parezca lo llegas a conseguir. Los deseos son sueños que
muchas veces sólo Dios puede hacer que se cumplan, por eso si el deseo es santo
y le va a dar gloria, sin duda alguna -te lo puedo asegurar- se cumplirá porque
el amor de Dios es tal que Él hará que se cumpla por el hecho de haberlo
deseado tanto1.
Consuela inmensamente y a menudo a Nuestro Señor con santos y grandes
deseos, como desear el martirio, o que todas las almas se salven, o que todo el
mundo lo ame, o que la Santísimo Virgen sea reconocida y amada por todos sus
hijos, etc.
1.-
Cfr. Consejos de santidad.
Amor y sacrificio
De todos es sabido que lo que da mérito o valor a una obra o acción es
el amor con que se haga, por eso cada vez que nos dispongamos a hacer algún
bien sea por Dios, sea por los hombres, hagámoslo con inmenso amor y de esa
forma la obra no sólo valdrá sobremanera sino que serán méritos que
obtendremos para toda la eternidad, ¡todo la eternidad!
Hacer los cosas por amor a Dios es mucho más importante que cualquier
otra clase de sacrificios o que todos los ayunos del mundo que se hagan por
disciplina pero sin amor, porque cualquier «obrita» por insignificante que sea
hecha por amor a Dios se convierte en inmensa gloria para Él y fuente de
gracias para nosotros. No es la grandeza de la obra lo que le da valor, sino el
amor que se pone en ella. El amor repara cantidad de blasfemias.
San Pablo nos dice en (1 Cor. 13) un texto tan bello sobre el amor que
nos da una idea muy clara de la importancia de este sentimiento en todas
nuestras acciones. En él nos dice que aunque entregara su cuerpo a las lamas y
se consumiera en ellas, si no lo hiciera por amor, de nada le serviría. Y nos
dice que aunque distribuyera en limosna todos los bienes de nada le serviría si
no tuviera amor.
Sin amor las acciones más heroicas carecen de valor. Un alma que esté
llena de amor a Dios quema a otras almas sin saberlo. Sin embargo nada hace
crecer más el amor en nosotros como el sacrificio y la cruz porque el amor
crece en el sacrificio y se alimenta de él. No hay amor si no hay sacrificio y
el mejor sacrificio para aumentar el amor a Dios es desembarazarse de nuestro «yo».
El amor no pasará jamás nos dice Son Pablo. Todo desaparecerá de la
tierra, pero el amor no pasará JAMÁS.
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MÁXIMA EVANGÉLICA Si me amáis,
guardaréis Mis mandamientos (Mt. 26,41) |
GRANDES ALMAS: Padre
Alcañiz S. J.
El Padre D. Florentino Alcañiz S. J. nació en los ariscos campos de
Cuenca en el año 1892 y murió con fama de santidad el 13 de agosto de 1981 en
la ciudad de lima (Perú). A los 15 años ingresó en la Compañía de Jesús en
la casa que llaman la Cartuja (Granada) buscando sobre todo una vida de oración
y silencio. Durante su tiempo de estudios empezó a desarrollar la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús que le iba a hacer famoso. Se doctor6 en Filosofía
por la facultad Gregoriana de Roma y fue profesor de la misma en la Facultad
Teológico de Granada.
Con objeto de extender con más amplitud la devoción al Corazón de Jesús
pidió y obtuvo de los superiores ser dedicado a las misiones populares, sin
dejar por eso su ocupación más importante: escribir artículos, libros y
folletos para propagar esta devoción. Finalmente marchó a Perú donde misionó
regiones inmensas en la sierra de los Andes y por las riberas de los ríos Marañón
y Amazonas.
Durante sus años de profesor en la Facultad Teológico de Granada fundó
en colaboración con la Rvda. Madre Carmen Méndez la Congregación de
Religiosas MISIONERAS HIJAS DEL CORAZÓN DE JESÚS en Granada con la misión
específica de extender a todos los lugares el amor de Cristo, simbolizado en su
Sacratísimo Corazón1
Sus escritos son tan bellos y profundos que no hay persona que los lea
que no quede prendada de la sabiduría y amor de que están impregnados. Aún
después de muerto, por sus obras -siempre actuales- el padre Alcañiz sigue
dando fruto inmenso en las almas, de los que se cuentan varios testimonios de
personas que cambiaron de vida al leer algún escrito suyo. Estos escritos se
pueden adquirir en Granada, en la Congregación fundado por él «Misioneras H.
del Corazón de Jesús».
1-
Cfr.
Folleto de Consagración personal al Corazón de Jesús. P. Alcañiz.
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Mensaje del
Sagrado Corazón De almas fieles
forma un ejército para salvar el mundo. (Jesucristo a Sor
Benigna Consolata) |
FAVORES, ANÉCDOTAS
Y TESTIMONIOS
(Atribuidos al Sagrado
Corazón de Jesús)
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Nota importante: Necesitamos testimonios de
favores concedidos por el Sagrado Corazón para publicar en esta página.
Vuestra colaboración honrará al Sagrado corazón |
Esta anécdota que sucedió a una estudiante de Ávila, la contamos aquí
porque es digna de ser leída para la honra y causa del Sagrado Corazón de Jesús.
Inmaculada es una joven que tuvo la inmensa suerte de ir a Roma y con un
nutrido grupito ser recibidos por el Papa. Duró la Audiencia casi una hora,
pues el Santo Padre se entusiasma con los jóvenes y sobre todo si éstos son
españoles -ya que los quiere mucho- y además de Ávila donde él estuvo 2 o 3
días en 1982 con motivo del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa.
Después de hablarles y preguntarles de varios temas, les habló del
Sagrado Corazón de Jesús e incluso les leyó (en un castellano perfecto) unas
líneas ,de una revistita que tenía en la mano alabando el contenido muy
contento porque é1 es MUY DEVOTO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Dijo que pocas, muy pocas veces -desgraciadamente- podía leer en
revistas cosas sobre el Sagrado Corazón de Jesús y que esta revistita le
gustaba mucho. Entonces se la recomendó y se la enseñó a esta estudiante y ¡cuál
no sería la sorpresa de la joven! cuando pudo leer claramente en español el título
VENGA A NOSOTROS TU REINO, la revista que editan todos los meses las Misioneras
Hijas del Corazón de Jesús de Granada. Al ver la joven Inmaculada la revista
que tan bien conocía, con gran entusiasmo dijo al Papa: «Santidad, yo conozco
muy bien esta revista, pues siempre me las da mi profesora de inglés y lo mismo
a mis compañeros, pues se la envían las Misioneras Hijos del Corazón de Jesús
de Granado y enseñ6le al Santo Padre un detente que llevaba. Se lo dio, el cual
lo besó, le dio las gracias y lo guardó. Después de esta anécdota siguió
hablándoles de otros temas pero con la revistita en la mano y cuando al
despedirlos los bendijo volvió a cogerla y dijo muy sonriente: ¡me la llevo!
Esta anécdota es verdad y le
sucedió a Inmaculada de Ávila y el testimonio nos lo ha enviado su profesora
de inglés María Pilar de Cuenca y González-Ocampo, que nosotros publicamos
con mucha alegría.
PUNTO PARA LA REFLEXIÓN
Es lamentable y hasta preocupante la religión que viven algunas personas
y la tranquilidad de conciencia que tienen a pesar de que están en pecado.
Reciben la Santa Comunión como si estuvieran limpios de corazón cuando es
sabido por los de su entorno la rencilla e incluso el odio que guardan hacia
parientes o amistades que, bien por malos entendidos o por motivos de herencias,
no se hablan.
Caminar hacia la eternidad llevando el alma en estas condiciones es «temerario»,
pues Cristo no sólo nos enseñó el perdón sino que lo practicó y es una de
las peticiones que hacemos cada vez que rezamos el Padrenuestro.
Quien lea esta reflexión si guarda resentimiento hacia alguien sea
familiar o amistad, que busque pronto la ocasión de perdonarle, no vaya a ser
que más adelante sea demasiado tarde. limpiémonos el alma de rencillas,
perdonemos y OLVIDEMOS, no vale decir perdono pero no olvido porque Cristo nos
mandó amar incluso a nuestros enemigos. Perdonemos para que Dios también nos
perdone a nosotros.
Por todo lo expuesto sirvan estas palabras como punto para la reflexión:
Si alguien dice que está en la luz pero odia a su hermano, está en las tinieblas.
(1 JN 2,9).
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PENSAMIENTOS Sólo hay paz en
el corazón desprendido. (Hno. Rafael) Toda hoguera de
amor se apaga llegado su tiempo, pero la hoguera de Amor del Corazón de
Jesús cuando prende en un corazón, arde ya para siempre (José David). Sólo en Cristo
se halla descanso. (Hno. Rafael) Sólo el
amor de Cristo es total, gratuito y fiel; incansable Divina Misericordia.
(Padre F. Peláez) |