AMIGO  QUE  NUNCA  FALLA

 

“Venid a Mí todos los que estáis cansados......”

  Boletín Nº 21

 

Que alegría poder oir las palabras del Señor: venid a Mí  todos los que estáis cansados, tristes, desconsolados, desconcertados, desanimados... sí ¡venid a Mí!  porque Yo os voy a dar todo lo que necesitáis y os falta para sentiros llenos, consolados, animados.

Yo soy tu verdadero amigo, el que no te va a fallar nunca jamás si tú vienes a Mí de corazón.

            Estoy dispuesto a suplir todo lo que te falta para sentirte feliz. Mi Divino Corazón suplirá en ti lo que te falte.

Yo seré para ti fuente abundante e inagotable de gracias. Ven a Mí  con confianza y permanece a mi lado.

            No te conformes con mirarme de lejos, ven y acércate a Mí. Yo seré tu descanso, tu consuelo, tu TODO...

 

Jesús, en Ti confío. ¡Ya voy!

 

                                                                                             Braulio

 

La Biblia dice

 

Conviértete al Señor y deja tus pecados,

suplica ante su Faz y quita los obstáculos  (Eclo. 17, 25)

 

¡Que grande es la misericordia del Señor y su perdón

para los que a El se convierten!  (Eclo. 17, 29)

 

 

La Santa Misa

 

 

Hay muchos cristianos que aunque asisten a Misa todos los domingos están deseando de salir porque dicen que se aburren soberanamente. Algunos ni siquiera asisten porque dicen que se les hace muy pesada. Lo que sucede es sencillamente que la Santa Misa no la entienden y desconocen su gran valor y la abundancia de gracias y de frutos que una Misa bien oída trae para la persona no sólo espiritualmente sino en todos los aspectos  de su vida.

 

La Misa es el mismo sacrificio de Jesucristo en la Cruz y tiene el mismo valor  infinito que éste. La diferencia   es que en el  Calvario al ofrecerse Jesucristo como Víctima para la salvación de los hombres, hubo derramamiento de sangre y en la Misa no hay tal derramamiento  pero su valor es el mismo.

 

Por la Santa Misa se nos da cantidad de gracias y según sean nuestras disposiciones en la participación de la Misa, así serán las gracias que recibamos. Una Misa bien oída vale mas que todas las oraciones y penitencias del mundo.

 

La Santa Misa tiene un poder grandísimo para conseguir de Dios cuantas gracias queramos, porque en la misma quien se ofrece en el Altar es Jesucristo y todas las acciones de Él son de valor infinito. Una sola Misa  da mas gloria a Dios que le puedan dar todos los ángeles y santos juntos.

 

Desestimar  la Misa  es desestimar un tesoro de repercusión eterna.

 

 

 

                  Moribundos

 

Alguna vez en nuestra vida nos vamos a encontrar al cuidado de algún enfermo terminal o moribundo. Si necesarios son los cuidados materiales que  le demos en todos los aspectos, no menos necesarios son los aspectos espirituales, porque un instante ¡solo un instante! Puede decidir el destino eterno de esa persona.

 

Debemos procurar al moribundo una buena muerte llamando a un sacerdote para que reciba los últimos sacramentos. Es un error pensar que el enfermo cuando vea un sacerdote se va a asustar porque precisamente la experiencia de personas que han cuidado y cuidan a moribundos les ha demostrado que un sacerdote les ayuda muchísimo en el último instante de su vida y para aceptar positivamente la inminente  partida de este mundo, reconfortándolos y dándoles la paz necesaria para semejante trance.

 

Si por cualquier motivo no estuviera a nuestro alcance ningún sacerdote, debemos invitar al moribundo –susurrándole al oído- que pida perdón a Dios de todos sus pecados y debemos recordarle su infinita misericordia, presentando a su vez a la Santísima Virgen, a San  José o a San Miguel Arcángel su alma  para que ellos le ayuden a  bien morir.

 

Todo auxilio espiritual que demos a un moribundo será poco porque de ello puede depender la salvación eterna de su alma y como dicen los Doctores de la Iglesia: quien salva un alma predestina la suya.

 

 

    MÁXIMA EVANGÉLICA

 

 Aspirad a las cosas celestiales,

no a las de la tierra.

(Col. 3, 2)

 

    

P U R G A T O R I O

 

Si consultamos el Catecismo de la Iglesia Católica veremos que nos dice que la existencia del Purgatorio es dogma de fe declarado en los Concilios de Florencia (DS1304) y de Trento (DS1820;1580).

Todos sabemos que el Purgatorio es el lugar donde van las almas de los que mueren en gracia de Dios pero que no se han purificado totalmente en es esta vida, de ahí la necesidad  de que se purifiquen después de su muerte.

Las penas que sufren las almas en el Purgatorio son severísimas, cualquier sufrimiento de la tierra por grande que sea es nada comparado con las penas del Purgatorio cuyo sufrimiento principal es la pena de daño, es decir, la privación de la presencia de Dios y que solo cuando estén totalmente purificados las obtendrán.

La existencia del Purgatorio se basa en  la Sagrada Escritura (MT 12,31)  (2 M 12,46)  y desde siempre la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos ofreciendo toda clase de sufragios para alivio de sus sufrimientos. El mejor de los sufragios que podemos ofrecer a los difuntos es la Santa Misa bien oída.

Las limosnas, penitencias o indulgencias también son sufragios que la Iglesia recomienda para las almas del Purgatorio. Asimismo la devoción al Sagrado Corazón de Jesús - nos dice Santa Margarita Mª Alacoque- es un alivio grandísimo para las penas de las almas del Purgatorio.

 

 

 

MENSAJE DEL SAGRADO CORAZÓN

 

Rogad, haced reparación, sed fervientes y mortificados ¡Rogad!

 

(Jesucrsito al Padre Pio de Pietralcina)

 

 

FAVORES, ANÉCDOTAS Y TESTIMONIOS

(atribuidos al Sagrado Corazón)

 

  Me llamo Bruno y esta anécdota me sucedió hace varios años pero la cuento para la honra y la gloria del Sagrado Corazón.

Cuando era adolescente me confesaba con un sacerdote cuya dirección espiritual me hizo tanto bien que marcó mi vida. Por razones familiares tuvimos que trasladarnos a vivir a otra ciudad con lo que perdí el contacto total con ese santo sacerdote aunque nunca dejé de recordarlo al igual que sus consejos que tanto bien me hicieron.

Al cabo de 20 años y cuando ya este sacerdote se encontraba jubilado, delicado de salud y avanzado en edad, pidió al Sagrado Corazón de Jesús que antes de morir volviéramos a encontrarnos, pues ambos habíamos perdido la pista el uno del otro.

Un verano en que con mi mujer e hijos fuimos a pasar las vacaciones a una bella ciudad, providencialmente surgió un comentario de alguien que me informó que muy cerca de esa ciudad se encontraba ese sacerdote.

Fue un poco complicado localizarlo pues no tenía referencia alguna de donde vivía pero con bastante tesón por mi parte y preguntando a varias personas pude dar con él y pudimos mi familia y yo ir a visitarlo. Al encontrarlo él mismo nos refirió que había pedido al Sagrado Corazón de Jesús que antes de morir nos viésemos y el Sagrado Corazón  se lo concedió.

Ha pasado el tiempo y aún lo recuerdo a pesar de que falleció porque fue una de esa clase de personas que dejan una estela en su vida  por el amor inmenso que tuvo a Jesucristo y a su Sacratísimo Corazón y  por lo bien que cumplió con su ministerio sacerdotal.   Bruno Mora

 

   

PUNTO PARA LA REFLEXIÓN

 

Que lamentable es y a la vez que pena da la actitud de muchos padres. Llevan a sus hijos a la catequesis durante todo el año cuando van a hacer la Primera Comunión y una vez que la hacen ya no se preocupan de mandarlos ni siquiera a Misa los domingos, como si la obligación  que tienen para con Dios acabara al hacer sus hijos la Primera Comunión cuando es precisamente en ese momento donde empieza la obligación.

Nos quejamos de que  los   jóvenes se pasan en tomarse libertades que son mas bien libertinajes pero ¿qué hacemos nosotros los padres para formar a nuestros hijos en el amor o santo temor de Dios?.  Estamos perdiendo el sentido de la moral de tal forma que creemos que porque  alimentemos o vistamos a nuestros hijos correctamente ya somos buenos padres y no nos preocupamos de vigilarlos y saber con que compañías van o en donde están en las muchas horas que faltan de casa.

Nos preocupamos de que estén bien formados intelectual y físicamente aprendiendo inglés, música, natación, etc., pero no les inculcamos los valores que tendrán repercusión eterna. Algún día daremos cuenta severamente de nuestra  despreocupación, de nuestra indiferencia para con Dios y sus mandamientos, mandamientos que nuestros hijos también tienen que cumplir.

Por todo lo expuesto sirvan las mismas palabras de Jesús - siempre actuales - como punto para la reflexión:

 

Dejad que los niños se acerquen  a Mí y no se lo IMPIDAIS

porque de ellos es el Reino de los Cielos

( MT 19, 16-22)

 

PENSAMIENTOS

 

Lo único que hay que hacer es no detenerse y seguir ( Hno. Rafael )

 

La vida es una oportunidad ¡aprovéchala! (Madre Teresa de Calcuta)

 

El Corazón Santísimo quiere ser amado con puro amor

sin mezcla alguna de amor propio.(Padre Bernardo Hoyos)

 

 

El amor es el mejor guía para hacernos llegar al Cielo.

(Sta. Teresita)