AMIGO QUE
NUNCA FALLA
“Venid a Mí todos los que estáis
cansados......”
Que
alegría poder oir las palabras del Señor: venid a Mí
todos los que estáis cansados, tristes, desconsolados, desconcertados,
desanimados... sí ¡venid a Mí! porque
Yo os voy a dar todo lo que necesitáis y os falta para sentiros llenos,
consolados, animados.
Yo
soy tu verdadero amigo, el que no te va a fallar nunca jamás si tú vienes a Mí
de corazón.
Estoy dispuesto a suplir todo lo que te falta para sentirte feliz. Mi
Divino Corazón suplirá en ti lo que te falte.
Yo
seré para ti fuente abundante e inagotable de gracias. Ven a Mí
con confianza y permanece a mi lado.
No te conformes con mirarme de lejos, ven y acércate a Mí. Yo seré tu
descanso, tu consuelo, tu TODO...
Jesús,
en Ti confío. ¡Ya voy!
Braulio
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La Biblia dice Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su Faz y quita los obstáculos
(Eclo. 17, 25) ¡Que grande es la misericordia del Señor y su perdón para los que a El se convierten! (Eclo. 17, 29) |
Hay muchos cristianos que aunque asisten a Misa
todos los domingos están deseando de salir porque dicen que se aburren
soberanamente. Algunos ni siquiera asisten porque dicen que se les hace muy
pesada. Lo que sucede es sencillamente que la Santa Misa no la entienden y
desconocen su gran valor y la abundancia de gracias y de frutos que una Misa
bien oída trae para la persona no sólo espiritualmente sino en todos los
aspectos de su vida.
La Misa es el mismo sacrificio de Jesucristo en la
Cruz y tiene el mismo valor infinito
que éste. La diferencia es
que en el Calvario al ofrecerse Jesucristo como Víctima para la
salvación de los hombres, hubo derramamiento de sangre y en la Misa no hay tal
derramamiento pero su valor es el
mismo.
Por la Santa Misa se nos da cantidad de gracias y
según sean nuestras disposiciones en la participación de la Misa, así serán
las gracias que recibamos. Una Misa bien oída vale mas que todas las oraciones
y penitencias del mundo.
La Santa Misa tiene un poder grandísimo para
conseguir de Dios cuantas gracias queramos, porque en la misma quien se ofrece
en el Altar es Jesucristo y todas las acciones de Él son de valor infinito. Una
sola Misa da mas gloria a Dios que
le puedan dar todos los ángeles y santos juntos.
Desestimar la
Misa es desestimar un tesoro de
repercusión eterna.
Alguna vez en nuestra vida nos vamos a encontrar al cuidado de algún enfermo terminal o moribundo. Si necesarios son los cuidados materiales que le demos en todos los aspectos, no menos necesarios son los aspectos espirituales, porque un instante ¡solo un instante! Puede decidir el destino eterno de esa persona.
Debemos procurar al moribundo una buena muerte
llamando a un sacerdote para que reciba los últimos sacramentos. Es un error
pensar que el enfermo cuando vea un sacerdote se va a asustar porque
precisamente la experiencia de personas que han cuidado y cuidan a moribundos
les ha demostrado que un sacerdote les ayuda muchísimo en el último instante
de su vida y para aceptar positivamente la inminente
partida de este mundo, reconfortándolos y dándoles la paz necesaria
para semejante trance.
Si por cualquier motivo no estuviera a nuestro
alcance ningún sacerdote, debemos invitar al moribundo –susurrándole al oído-
que pida perdón a Dios de todos sus pecados y debemos recordarle su infinita
misericordia, presentando a su vez a la Santísima Virgen, a San
José o a San Miguel Arcángel su alma
para que ellos le ayuden a bien
morir.
Todo auxilio espiritual que demos a un moribundo
será poco porque de ello puede depender la salvación eterna de su alma y como
dicen los Doctores de la Iglesia: quien
salva un alma predestina la suya.
MÁXIMA
EVANGÉLICA
Aspirad
a las cosas celestiales, no
a las de la tierra. (Col. 3, 2) |
P
U R G A T O R I O
Si consultamos el Catecismo de la Iglesia Católica
veremos que nos dice que la existencia del Purgatorio es dogma de fe declarado
en los Concilios de Florencia (DS1304) y de Trento (DS1820;1580).
Todos sabemos que el Purgatorio es el lugar donde
van las almas de los que mueren en gracia de Dios pero que no se han purificado
totalmente en es esta vida, de ahí la necesidad de que se purifiquen después de su muerte.
Las penas que sufren las almas en el Purgatorio son
severísimas, cualquier sufrimiento de la tierra por grande que sea es nada
comparado con las penas del Purgatorio cuyo sufrimiento principal es la pena de
daño, es decir, la privación de la presencia de Dios y que solo cuando estén
totalmente purificados las obtendrán.
La existencia del Purgatorio se basa en
la Sagrada Escritura (MT 12,31) (2
M 12,46)
y desde siempre la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos
ofreciendo toda clase de sufragios para alivio de sus sufrimientos. El mejor de
los sufragios que podemos ofrecer a los difuntos es la Santa Misa bien oída.
Las limosnas, penitencias o indulgencias también
son sufragios que la Iglesia recomienda para las almas del Purgatorio. Asimismo
la devoción al Sagrado Corazón de Jesús - nos dice Santa Margarita Mª
Alacoque- es un alivio grandísimo para las penas de las almas del Purgatorio.
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MENSAJE DEL
SAGRADO CORAZÓN Rogad,
haced reparación, sed fervientes y mortificados ¡Rogad! (Jesucrsito al Padre Pio de Pietralcina) |
FAVORES,
ANÉCDOTAS Y TESTIMONIOS
(atribuidos al Sagrado Corazón)
Cuando
era adolescente me confesaba con un sacerdote cuya dirección espiritual me hizo
tanto bien que marcó mi vida. Por razones familiares tuvimos que trasladarnos a
vivir a otra ciudad con lo que perdí el contacto total con ese santo sacerdote
aunque nunca dejé de recordarlo al igual que sus consejos que tanto bien me
hicieron.
Al
cabo de 20 años y cuando ya este sacerdote se encontraba jubilado, delicado de
salud y avanzado en edad, pidió al Sagrado Corazón de Jesús que antes de
morir volviéramos a encontrarnos, pues ambos habíamos perdido la pista el uno
del otro.
Un
verano en que con mi mujer e hijos fuimos a pasar las vacaciones a una bella
ciudad, providencialmente surgió un comentario de alguien que me informó que
muy cerca de esa ciudad se encontraba ese sacerdote.
Fue
un poco complicado localizarlo pues no tenía referencia alguna de donde vivía
pero con bastante tesón por mi parte y preguntando a varias personas pude dar
con él y pudimos mi familia y yo ir a visitarlo. Al encontrarlo él mismo nos
refirió que había pedido al Sagrado Corazón de Jesús que antes de morir nos
viésemos y el Sagrado Corazón se
lo concedió.
Ha pasado el tiempo y aún lo recuerdo a pesar de que falleció porque fue una de esa clase de personas que dejan una estela en su vida por el amor inmenso que tuvo a Jesucristo y a su Sacratísimo Corazón y por lo bien que cumplió con su ministerio sacerdotal. Bruno Mora
Que lamentable es y a la vez que pena da la actitud de muchos padres. Llevan a sus hijos a la catequesis durante todo el año cuando van a hacer la Primera Comunión y una vez que la hacen ya no se preocupan de mandarlos ni siquiera a Misa los domingos, como si la obligación que tienen para con Dios acabara al hacer sus hijos la Primera Comunión cuando es precisamente en ese momento donde empieza la obligación.
Nos
quejamos de que los
jóvenes se pasan en tomarse libertades que son mas bien libertinajes
pero ¿qué hacemos nosotros los padres para formar a nuestros hijos en el amor
o santo temor de Dios?. Estamos
perdiendo el sentido de la moral de tal forma que creemos que porque
alimentemos o vistamos a nuestros hijos correctamente ya somos buenos
padres y no nos preocupamos de vigilarlos y saber con que compañías van o en
donde están en las muchas horas que faltan de casa.
Nos
preocupamos de que estén bien formados intelectual y físicamente aprendiendo
inglés, música, natación, etc., pero no les inculcamos los valores que tendrán
repercusión eterna. Algún día daremos cuenta severamente de nuestra despreocupación,
de nuestra indiferencia para con Dios y sus mandamientos, mandamientos que
nuestros hijos también tienen que cumplir.
Por todo lo expuesto sirvan las mismas palabras de Jesús - siempre actuales - como punto para la reflexión:
porque de ellos es el Reino de los Cielos
( MT 19, 16-22)
PENSAMIENTOS
Lo
único que hay que hacer es no detenerse y seguir ( Hno. Rafael )
La
vida es una oportunidad ¡aprovéchala! (Madre
Teresa de Calcuta)
sin
mezcla alguna de amor propio.(Padre
Bernardo Hoyos)