La jaculatoria milagrosa
Las jaculatorias son oraciones breves. La palabra
proviene del latín, y equivale a «pequeña flecha ». Son, pues, pequeñas
flechas de amor que lanzarnos a nuestro Señor. Hay una jaculatoria al Corazón
de Jesús que es, popularmente, llamada o considerada como «milagrosa», por la
eficacia con que mueve el Corazón del Señor a favor nuestro:
Sagrado Corazón de Jesús, ¡en Vos confío!
(Otra versión:)
Corazón de Jesús, ¡en Ti confío!.
(Otra versión:)
Sagrado Corazón de Jesús, en tu amor confío.
El que ama de verdad, confía en la persona amada. Y por
eso esta sencilla plegaria es milagrosa: Porque, al ponernos a confiar en la
infinita ternura de su amor, de su Corazón, nos sitúa del lado del amor. Esta
plegaria es un grito de fe y de esperanza a la vez: «Señor -le decimos-
nosotros creemos en la verdad y en la fuerza de tu Amor, y nos abandonamos en tu
misericordia»
Sí; a menudo, las primeras veces que lo decimos nuestra
fe es todavía muy débil y titubeante, pero al perseverar en decirle al Señor
que confiamos en la infinita misericordia de su Corazón, nuestra fe se rehace,
fortalece y consolida. El resultado, entonces, de nuestra plegaria cada vez más
y más confiada y esperanzada es el milagro, el favor, la gracia que su Corazón
ya no puede negamos, porque de hacerlo defraudaría la confianza de un buen
amigo...
Recuerda, eso sí, que lo que le pides con tanta
confianza tiene que ser algo que esté en total consonancia con la voluntad del
Padre. Por favor, no le planteemos al Señor que confiamos que nos ayude a huir
de la cruz que debemos tomar cada día para seguirle, etc. Eso no sería confiar
en su amor, sino abusar de su confianza.